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miércoles, 13 de mayo de 2015

LOS AVELLANOS Y LAS AVELLANAS


               
Un bosque de avellanos
                 Hoy venía en la prensa que le van a dar un impulso a los avellanos. Hace un tiempo, había recogido algunos datos sobre estos abundantísimos árboles que tenemos en nuestros entornos.
                Como es sabido, el cultivo de avellanos, está muy ligado a Asturias y sus tradiciones.
                Los “ablanos” que así llamamos por aquí,  en un pasado no tan lejano, se vendían a empresarios catalanes, que eran los que las comercializaban.
                Desde hace algunos años, las avellanas de los pueblos ya no se recolectan, vas a dar paseos y ves cómo están todas por ahí tiradas, y nadie las recoge, y lo que pasa entonces es que muchas de las zonas que antaño vivían de ello, hoy están abandonadas.
                 También pude comprobar que  la historia registra un considerable tráfico avellanero en los mercados de Roma y Constantinopla. Era un producto muy preciado.
                En el siglo XVIII era normal ver llegar buques ingleses al puerto de Gijón para cargar avellana, y lo mismo sucedía en el puerto de Villaviciosa y Ribadesella.
Avellanas

                En  épocas pasadas se llegó a hablar de incluso cosechas de hasta dos millones de kilos en Asturias, hoy , es la segunda región de España que más avellanos tiene y sin embargo ya  veis la poca utilidad que le damos . Hay que decir en nuestra defensa si es que la tiene, que hubo una regulación del mercado de la avellana que se implantó tras la guerra civil,  que dañó considerablemente las posibilidades de expansión de cultivo en Asturias, al prohibir la libre comercialización en el mercado español así como en el internacional.  Se exigió una cantidad mínima exportada, previamente, para poder acceder al mercado exterior, y ese requisito era de imposible cumplimiento para los mayoristas asturianos de avellana.
                Hay un antiguo dicho celta que decía:
                 “Tres seres hay que no respiran que solo pueden compensarse con seres que respiran : un manzano, un avellano y una arboleda sagrada”.
                 El dicho se refería al castigo impuesto a aquellos que cortaban sin permiso los árboles considerados sagrados. El castigo, por cierto era la muerte, como veis nada tiene que ver su pensar con el nuestro, ahora se talan los árboles con una alegría estupenda y por supuesto sin ningún tipo de castigo y lo que es peor, sin ningún tipo de remordimiento.
                El avellano además es un árbol mágico, yo no sé si ya lo sabréis, dicen aquellos que saben de los poderes de los árboles, que  concede sabiduría al que lo sabe apreciar, claro . La vara de avellano bifurcada sirve para encontrar agua.
                 Los frutos, dicen que  potencian el buen juicio  . Habrá que ir con avellanas a Ayuntamientos, Diputaciones, Consejerías…… igual esta es la solución……
                También leí que  las varas de avellano,   se construyen  seleccionando una rama bien recta que tenga unos nueve nudos. Debe cortarse perfectamente de un tajo, en un día de Cuarto Menguante o en los primeros días de la Luna Nueva, no sin antes pedirle permiso al árbol por lo que vamos a hacer.
Varas de avellano entrelazadas

                No me olvidaré de aquellas romerías en las que siempre estaba la avellanera, y con una botella de sidra, unas avellanas y una rosca de churros , lo pasabas de miedo. Hoy por supuesto no hay avellanera,…. avellanas ,… tampoco, la churrera ya no es Dorila ni” Dorilo”, su hijo, que no se llamaría así, pero así le llamábamos nosotras  , que no se si os acordáis de ellos , pero nunca jamás he vuelto a probar unos churros tan buenos como los que salían de aquellas  sartenes, y de momento la sidra la seguimos manteniendo, con manzanas de fuera eso si, porque las nuestras hacen pandilla con las avellanas, con las castañas, y con casi  todos los frutos que da la tierra , que se pudren en los suelos porque los animales no dan abasto . Una pena.
                Yo sigo yendo a  avellanas. Tengo mis sitios, sé dónde las hay más gordas y donde las puedo coger, porque los avellanos , algunos tienen dueño, pero los hay por ahí que no. Haces excursión, llevas merienda, y si “pa encima” como dicen los chicos, se te apuntan amigos para ir contigo, mejor que mejor.
ANA


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